Ya que estas últimas semanas mi tobillo ha decidido que paremos máquinas, qué mejor tema para escribir que el de ¿Cómo afrontar una lesión deportiva?
Para empezar vamos a comentar muy por encima algunos aspectos acerca de las lesiones. Es evidente que nadie quiere lesionarse, y en cierto modo, hacer las cosas de una determinada manera va de la mano con la prevención de las mismas, pero la realidad es que no siempre podremos evitarlas.
Dentro de las lesiones que solemos sufrir tenemos las lesiones agudas y las lesiones crónicas. Las lesiones agudas serían aquellas que se producen de manera repentina como podrían ser un esguince, una luxación o una fractura. Este tipo de lesiones suelen aparecer de repente y no son lesiones que podamos evitar ajustando la carga o cualquier otro parámetro controlable como sí podríamos hacer en algunas lesiones crónicas.
Las lesiones crónicas en cambio son aquellas que vienen producidas por repetición o estrés como podría ser una tendinitis o una fascitis por ejemplo, y en este sentido dentro de este tipo de lesiones podríamos encontrar lesiones musculares como las sobrecargas y las contracturas o también lesiones articulares como las bursitis.
Dicho esto, ¿cómo gestionamos una lesión?
Lo primero de todo es mantener la calma, muchas veces no se puede valorar el grado de la lesión en un primer momento y aunque pueda ser algo leve, nuestra cabeza siempre nos jugará malas pasadas y nos pondrá en el peor de los escenarios, por lo que, calma. En este momento lo mejor es contactar con un especialista de confianza para poder hacer esta valoración lo antes posible. Ten en cuenta que demorar esta fase unos días podrá alargar todo el proceso hasta varias semanas, por lo que es muy importante abordarlo cuanto antes.
Algo que nos puede sorprender o chocar son los propios métodos, técnicas o consejos que cada profesional pueda darnos. Por ejemplo, y sin querer generar debate, el no utilizar ningún tipo de antiinflamatorio (como sucedió en mi caso). Aunque pueda parecer ilógico y pueda generar discrepancias o incluso discusiones, debemos considerar que el cuerpo tiene su propio sistema de emergencia y la inflamación forma parte de ese sistema para proteger y activar la regeneración de la zona afectada. En este sentido, como ya hemos dicho, mantén la calma y confía tanto en el profesional como en el proceso. A fin de cuentas es lo único que podemos hacer en este punto.
Una vez tenemos la valoración empezaremos con la recuperación paso a paso según nos indiquen. Esto puede durar desde unos días hasta meses dependiendo del grado de lesión por ello, calma, no tengas prisa. No por ir más rápido o hacer más cosas te recuperarás antes. En esta parte, podemos tener en cuenta algunos aspectos para lidiar con la situación:
- Aprovecha para trabajar y/o relajar la mente, busca actividades diferentes o que en el día a día no suelas hacer y que te ayuden a desconectar de la lesión. Leer, escribir, meditar, tomar el sol…
- En algunas lesiones podremos entrenar con moderación o en otro tipo de dinámicas a muy baja intensidad. Sobre todo y de nuevo, mantén mucho la calma, es muy común alargar una recuperación por querer volver a tener esas buenas sensaciones y acabar recayendo. No tengas prisa, si no te juegas tu trabajo, no la hay.
- Perder o no perder la forma dependerá del grado de lesión, pero ten en cuenta que en muchos casos, se puede evitar la pérdida de forma utilizando la piscina, la bicicleta o una elíptica por ejemplo, y del mismo modo, nadie dice que no puedas aprovechar para descansar un poco más de lo normal, pero si lo haces que no sea un descanso absoluto, el movimiento y la actividad física siempre acelerarán la recuperación.
- Como en todo proceso o evolución, tenlo claro, habrá altibajos. Puede que un día notes una gran mejoría y veas la luz y que al día siguiente vuelvas a tener dolor o sensaciones malas. Es completamente normal. Como ya hemos dicho, paso a paso, mantén la calma y confía en el proceso.
- Mantén el optimismo, la esperanza y visualiza el momento de volver. La mente es muy poderosa y si la trabajamos y focalizamos podemos tener importantes cambios no solo en nuestra actitud frente a la lesión sino incluso en la propia recuperación. Por ello, mantente focus y positivo en el mayor tiempo posible.
Seguro que habrá muchos más consejos para aplicar, no obstante, creo que estos serían a groso modo los que me parecen más relevantes y aplicables en mayor medida.
Nos vemos en los caminos.

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